Mitos sobre la crisis alimentaria actual

Vicent Boix
mayo 2011

Un accidente nuclear, unos bombardeos de la OTANy un Bin Laden después, y sigue subiendo el número de hambrientos.

De hecho, desde el verano pasado los precios delos alimentos no han dejado de crecer hasta alcanzar valores récord en 2011. Elpunto de ignición se originó con la disminución de las cosechas de cereales enalgunos países exportadores, que se transformó en una reducción de la ofertaque espoleó el incremento de los precios. Para garantizar su propioabastecimiento y poder defenderse del aumento, estas naciones limitaron susexportaciones lo que constriñó más aún la oferta generando más tensión y alzasen el mercado, a la vez que el caos se iba expandiendo a otros alimentos.

Los primeros balances sociales consecuencia delterremoto de precios de los alimentos los dio a conocer el Banco Mundial amediados de febrero, anunciando que durante este año el número de hambrientospodría crecer en 75 millones hasta oscilar los 1000 millones, a la vez queaumentaría en 44 millones el número de pobres extremos.

De esta forma se arriesga gravemente el primerode los Objetivos del Milenio, que se compromete a reducir a la mitad elporcentaje de personas hambrientas. El presente y el futuro no invitan aloptimismo.

Datos del “Índice para los Precios de losAlimentos”, que calcula la Organización de las Naciones Unidas para laAgricultura y la Alimentación (FAO), muestran que durante el mes de febrero sealcanzó el record en los precios, aparte de constituir el octavo mes seguidocon una tendencia claramente alcista. Los últimos índices de marzo y abrilmantienen la dinámica y perpetúan esta agónica situación, porque a pesar de laligera reducción en los precios, éstos siguen un 36% más inflados respecto alos valores de hace un año.

Dos lógicas opuestas para diagnosticar un mismoproblema A efectos de este artículo, la cadena comercial alimentaria se podríadividir en tres eslabones. El primero lo componen los países exportadores; quecomercian sus cosechas en el mercado internacional que es el segundo eslabón;para que puedan ser adquiridos por las naciones importadoras que conformaríanel tercero.

Una vez hecho este matiz decir que la primera delas lógicas se denominará “humana”, porque antepone el estómago delas personas que debería prevalecer a cualquier otra premisa. La segunda es la”lógica del mercado” y es la que imponen con calzador los poderosos ysus políticos. Para ésta el centro del universo es el mercado, que debe sertotalmente libre de ataduras y obstáculos porque se basa en el principiometafísico de que el mercado es capaz de autorregularse, o como se dicemetafóricamente, existe una especie de mano invisible que repartirá el pastelde forma justa y equitativa.

Para la “lógica humana” -defendida porel que escribe- el problema de la crisis de los precios tiene su origen en”manos visibles” del mercado cuyas operaciones bursátiles, sin serarmadas, son socialmente más criminales que las bombas del cadáver Bin Laden;por tanto, las soluciones deben encaminarse a frenar los abusos de estemortífero segundo eslabón de la cadena. Para la otra lógica, el mercado es unente intocable que por dogma de fe debe ser libre a cualquier precio. Losidealistas creen las propiedades sobrenaturales de su autorregulaciónfilantrópica, mientras que para los pragmáticos el mercado es una manera deforrarse y por eso no quieren regulación, salvo cuando les interesa para lucrarsemás si cabe. Bajo la “lógica del mercado”, que es la que se haimpuesto, la causa del incremento de precios tiene su origen en los paísesexportadores e importadores (eslabones primero y tercero), es decir, en lahumanidad misma.

Mito 1: Existe un desequilibro entre la oferta yla demanda de alimentos O dicho de otra manera, el problema es que el primereslabón de la cadena produce menos alimentos y el tercero consume más. Por elcontrario, el papel del segundo eslabón (mercado) se ciñe a fijar inocente,salomónica y mecánicamente unos precios que en este caso son elevados porque laoferta de cereales es menor a la demanda.

Con datos de la FAO de este mes de mayo, paraeste ciclo 2010-2011 se prevé que el balance mundial entre la producción y elconsumo de cereales arroje un déficit de 43,1 millones de toneladas. Pero lasreservas, que oscilan los 483 millones, permiten hacer frente 11 veces aldéficit estimado. Durante varios años en la última década fue peor la relaciónentre producción, consumo y reservas, pero nunca los precios ascendieron tantocomo ahora o 2008. En 2003-2004 las reservas sólo cubrían 6 veces el déficitexistente en aquel momento y los precios eran la mitad que ahora.

La propia FAO, en septiembre de 2010 repartíaoptimismo a través de un comunicado de prensa en el que afirmaba que “nohay indicios de una crisis alimentaria mundial” y que “el suministroy la demanda mundial de cereales se presentan suficientemente equilibrados(…) La previsión para la producción mundial de cereales en 2010 se sitúa en 2239 millones de toneladas, tan sólo un uno por ciento menor que el pasado año yla tercera mayor registrada hasta hoy.” El discurso sereno,paradójicamente se tornó en dramático dos meses después coincidiendo con laedición del informe “Perspectivas Alimentarias”, en el que seinformaba de los cereales que “unos déficit imprevistos de produccióndebidos a fenómenos meteorológicos influyeron negativamente en las perspectivaspara el suministro mundial de cereales…”. Se cuantificaba la nuevacantidad de cereales en 2216 millones de toneladas, frente a los 2239 deseptiembre.

Y es que de no haber indicios de crisis y de unequilibrio del suministro y la demanda, en unas pocas semanas se pasa alalarmismo por 23 millones de toneladas menos (el 1% de la producción mundial)pero ¿realmente puede este 1% provocar tal desbarajuste? Porque en unaresolución de febrero el Parlamente Europeo mantenía que “…en laactualidad el suministro total mundial de alimentos no es insuficiente (…)son más bien la inaccesibilidad de los mismos y sus elevados precios losfactores que privan a muchas personas de la seguridad alimentaria.”Entonces, si la crisis no es de escasez sino que se origina por el alza de losprecios que impide la accesibilidad a los alimentos, pero este ascenso no surgede un desequilibrio real por una menor oferta y una mayor demanda, y si ademásse suma que durante años la situación fue peor pero los precios se mantuvieronequilibrados, entonces, indudablemente, hay un factor independiente al primer ytercer eslabón que está distorsionando gravemente los precios, que se llamaespeculación, que está incrustado en el segundo eslabón (mercado) y que segúnla Eurocámara es el causante del 50% de los incrementos en los precios.

Para más información decir que hay dos tipos deespeculadores. Los fondos de inversión, de pensiones, de cobertura, etc. quesegún el Observatori del Deute en la Globalització “…compran y vendencontratos de futuros esperando sacar beneficios en cualquiera de lastransacciones, independientemente de que estos contratos se materialicen.”Después están los intermediarios (destacando las transnacionalesagroexportadoras como Cargill, Monsanto, etc.) que manejan grandes cantidadesde productos como el cacao, cereales, etc. lo que les confiere influencia en laoferta de alimentos, no dudando en almacenar grandes cantidades paradesabastecer el mercado y forzar una subida de precios. Estos intermediariostambién especulan con contratos de futuros.

Bajo la “lógica humana” habría queactuar sobre estos elementos transgresores para evitar más hambrientos, perobajo la todopoderosa e imperante “lógica del mercado” debe ser elmundo quién se amolde a sus reglas y concretamente los países del primer eslabónque deben disponer más alimentos en el mercado en busca de su benditaautorregulación, aunque esté infestado de especuladores, aunque caigan másfamélicos y aunque en realidad hay alimentos suficientes.

Mito 2: Los chinos y los indios comen más y mejorEn este supuesto son dos países del tercer eslabón quienes han desquilibrado labalanza, aunque con cifras de la FAO de noviembre, el consumo humano decereales estimado para este año crecerá un 7,10% respecto a 2005 y el consumode cereales para piensos lo hará un 2,24%.

En cuanto a la oferta, la producción mundial decereales prevista para 2011 será un 8,10% superior a la de 2005. Por tanto, losincrementos en los consumos de cereales para humanos y piensos, porcentualmenteserán armónicos y proporcionales al crecimiento de la producción, tomando comoreferencia datos de 2005 y 2011.

Para el ciclo 2010-2011, el volumen de cerealespara consumo humano y para piensos rondará los 1820 millones de toneladas(demanda) cuando se prevé una producción global de 2216 millones de toneladas(oferta).

Alimentando estómagos y animales de granja sobrarían396 millones de toneladas. El verdadero desequilibrio en la demanda de cerealeses producido por otros consumos alejados de los esófagos, fundamentalmenteagrocombustibles. Para 2011 se estima que se desviarán 433 millones detoneladas para estos usos, que respecto a 2005 supone un aumento del 44%. Los396 millones de toneladas sobrantes, no sólo desaparecen sino que se genera undéficit de 37 millones.

Señalar los menús chinos e indios como posiblecausa de la crisis, aparte de ser tendencioso porque difícilmente puedajustificar el tenue desequilibrio en la demanda, tiene implícito dos mensajessubliminales hábilmente calibrados para confundir a la ciudadanía. Primero,mientras se acuse a los estómagos chinos e indios se librarán los especuladoresy los coches europeos y norteamericanos. Segundo, con esta premisa, el sistemaeconómico global basado en el libre mercado no sólo se deshace de cualquierresponsabilidad por la crisis alimentaria, sino que se apunta el tanto de habergenerado riqueza y progreso en países emergentes como China e India… queahora comen mejor.

Mito 3: Los países exportadores e importadoreshan actuado irracionalmente Se dice esto porque durante los primeros meses dela crisis, los primeros limitaron sus exportaciones y los segundos comprarongrandes partidas de alimentos, ambos con el objetivo común y legítimo de podergarantizar el suministro de alimentos para sus poblaciones. Pues bien, paraalgunos organismos y expertos este comportamiento en el primer y tercer eslabónha sido irracional, porque ha estrangulado más la ecuación entre la oferta y lademanda.

Es curioso que en la sociedad del supuestocomercio libre, los inversionistas -aprovechando esa “libertad”-especulen en el mercado con total impunidad sin que nadie diga o haga algo,mientras a ciertos estados se les critica y se les presiona cuando librementecompran y venden en el mismo mercado. Por ejemplo la FAO, en enero publicabauna nota de prensa en la que explicaba algunas de las actuaciones que realizópara frenar la escalada de precios durante los meses iniciales de la crisis en2010. Se menciona en dicha nota que “La FAO entró en ese momento encontacto con los diferentes países exportadores, con la intención de evitar unfenómeno de contagio tras las restricciones a la exportación de trigoanunciadas por Rusia. Y lo consiguió, excepto en el caso de Ucrania, país en elque al menos logró retrasar la decisión durante varios meses.” A lospaíses importadores la FAO ha sugerido, a través del documento Guide for policyand programmatic actions at country level to address high food prices, queapliquen medidas económicas y comerciales regresivas para reducir el precio delos alimentos en sus territorios, como por ejemplo subvenciones directas,incentivos fiscales, reducción de impuestos como el IVA, reducción de losaranceles, etc. La FAO, además, ha organizado seminarios para dar a conocerestas sugerencias y considera esencial que los estados revisen sus opcioneslegislativas, supuestamente para incorporar estas medidas que, van encaminadasa que las opulentas ganancias de los inversores financieros sean costeadas porlos estados soberanos, que verán reducidos sus ingresos arriesgando lafinanciación de sus programas sociales mientras incrementan su endeudamiento.

No ha sido posible localizar documento alguno enel que la FAO u otro organismo internacional hayan cabildeado a institucionesfinancieras para que frenaran la sangría especuladora.

Mito 4: Se trata de una crisis alimentariamundial
Mito 5: Los agricultores salen ganando por elalza de los precios
Mito 6: Hay que liberalizar más los mercadosagrícolas
Mito 7: Hay que aumentar la inversión y laproducción
Mito 8: Hace falta una nueva revolución verde


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